
Después de 30 años como compañeros, los condecorados detectives Turk (Robert De Niro) y Rooster (Al Pacino) se enfrentan a la jubilación, aunque ninguno de los dos está aún preparado para ello. Antes de que dejen sus placas son llamados para investigar el asesinato de un conocido proxeneta, que parece estar ligado a un caso resuelto por ellos anteriormente. Igual que en el crimen de entonces, la víctima es un presunto delincuente, y en el cuerpo se ha encontrado un poema de cuatro líneas que justifica el asesinato. Cuando los crímenes de presuntos criminales comienzan a sucederse, se ve con claridad que los detectives se enfrentan a un asesino en serie.
La película deja mucho que desear. El guión hace aguas y la línea argumental se vuelve una espiral inconexa sin orden ni concierto. Al director, la trama se le va de las manos y es tan rudimentaria que la sorpresa final la esperamos desde el minuto 1. Acepto que los directores saquen un conejo de la chistera, me gustan los giros argumentales, pero para realizar estas técnicas hay que tener talento, sensibilidad y cumplir una serie de normas. Cual mago al que se le ve el truco, el director es incapaz de introducir al espectador en la trama, la verdad es que a veces me parece tan sencilla que raya lo simplón Sobre los actores... poco que decir, una pena que con tanto capacidad interpretativa, rindan al 30% de sus posibilidades. Creo que a Al Pacino le dio un aire en la cara cuando rodaba Una Terapia Peligrosa, y todavía no la ha podido cambiar, por cierto, ese primer plano absurdo de Al Pacino después de recomendarle a los 2 policías una terapia psicológica?? y sobre Rober De Niro, me da la impresión de que estoy viendo a Keith Richard, aun asi esta mucho mejor Robert que Pacino. En fin; si no piensas, si no razonas, si no te preguntas nada y deseas que durante 90 minutos te traten como un mameluco. Esta es la película.
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